Medio ambiente


18.05.2010

Los nuevos aparcamientos deberán tener enchufes para coches eléctricos

 

Sant Joan Despí se prepara para el futuro. Tal y como ocurrió con la energía solar o con el aprovechamiento de las aguas residuales de los nuevos edificios, el Ayuntamiento acaba de aprobar una normativa que obligará a que los nuevos aparcamientos que se construyan en la ciudad cuenten con enchufes destinados a la recarga del futuro coche eléctrico, que en los próximos años será una realidad.

Según la ordenanza municipal, los edificios plurifamiliares de nueva construcción, con un número de plazas de aparcamiento igual o superior a cinco, se deberán hacer las instalaciones necesarias para garantizar el acceso a un punto de recarga para un potencial vehículo eléctrico que estacione en cualquiera de las mencionadas plazas, procurando que un mínimo de un 20% de estos vehículos puedan hacer la recarga a la vez. La norma fue aprobada por unanimidad de todos los grupos políticos (PSC, ICV-EUiA, CiU, PP y ERC).

Reducir la contaminación y ahorrar energía
Por otra parte, el Ayuntamiento también ha aprobado el Plan de Acción para la Energía Sostenible (PAES), un documento que recoge 21 acciones que servirán para cumplir el objetivo de reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero en un 20% de aquí hasta el 2020. Sant Joan Despí adquirió este compromiso el año pasado con la adhesión al conocido como Pacto de alcaldes y alcaldesas, una iniciativa de la Unión Europea que busca la complicidad e implicación directa de los municipios para conseguir un crecimiento más sostenible.

El PAES impulsará acciones para reducir el consumo en ámbitos donde el Ayuntamiento tiene una competencia directa: equipamientos municipales, alumbrado público y semáforos, flota de vehículos y transporte público ... con el reto, además, de superar el objetivo de reducción del 20% e intentar llegar a una disminución del 35% de gases contaminantes. El Plan, además, se compromete a poner en marcha medidas que reduzcan las emisiones en otros sectores como el doméstico, el tratamiento de residuos o los servicios. Todo con la intención de reducir al año una media de 26.670 toneladas de CO2.

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